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14/02/2026 07:03 • Economia
Desde el inicio del año 2026, el Banco Central (BCRA) ha realizado compras de divisas por un total superior a USD 2.000 millones, manteniéndose en una racha de 30 días consecutivos de alta intervención cambiaria. La intención es acumular entre USD 10.000 y 17.000 millones durante el año, aprovechando la “remonetización” de la economía, es decir, la mayor demanda de pesos por parte de familias y empresas.
El BCRA no esteriliza los pesos que utiliza para adquirir dólares, lo que provoca una reducción de la liquidez circulante y, a su vez, presiona al alza las tasas de interés. El Tesoro Nacional absorbe parte de esos pesos mediante licitaciones de deuda en moneda local, evitando así un fuerte efecto inflacionario, pero incrementa el costo del crédito y encarece el consumo privado.
Según un informe de la Fundación Mediterránea (Ieral), el programa económico se enfrenta al clásico “trilema” que impide alcanzar simultáneamente tres objetivos: acumular reservas internacionales, retomar la desinflación y reactivar la actividad económica. El analista Jorge Vasconcelos advierte que, aunque la política de bandas cambiarias está diseñada para evitar una apreciación del peso, la combinación de alta tasa de interés y restricciones monetarias dificulta la recuperación del crédito y la demanda agregada.
El aumento de la tasa de interés eleva el costo del crédito para hogares y empresas, lo que puede traducirse en menor consumo y menor inversión. Al mismo tiempo, la acumulación de reservas protege al país de una posible devaluación brusca, manteniendo bajo el riesgo país y facilitando la financiación externa.
En enero, la combinación de compras de dólares y emisiones de deuda tanto a nivel nacional como provincial inyectó divisas al mercado cambiario, contribuyendo a la reducción del riesgo país por debajo de los 500 puntos. Sin embargo, la volatilidad histórica del entorno macroeconómico argentino sigue siendo un factor de riesgo.
El “trilema” que enfrenta el Gobierno argentino —reservas, inflación y crecimiento— seguirá siendo el eje central del debate económico en 2026. La capacidad de coordinar política monetaria, fiscal y cambiaria determinará si el país logra consolidar una senda de desinflación sin sacrificar la recuperación productiva.
Fuente: Infobae