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14/02/2026 00:12 • Salud
Según la Organización Mundial de la Salud y el observatorio GLOBOCAN, cada año se diagnostican más de 300.000 casos nuevos de cáncer de ovario y se registran alrededor de 200.000 muertes en todo el mundo. La alta mortalidad se debe, en gran parte, a diagnósticos tardíos y a la aparición de resistencia a los tratamientos disponibles.
En los últimos años, los inhibidores PARP (poli?ADP?ribosa polimerasa) se convirtieron en una revolución terapéutica para pacientes con alteraciones genéticas específicas, al bloquear la reparación del ADN en células cancerosas. Sin embargo, muchos tumores logran activar mecanismos de adaptación que les permiten sobrevivir y progresar a pesar del bloqueo.
Brigatinib es un inhibidor de la quinasa ALK y ROS1, aprobado para ciertos cánceres de pulmón no microcítico. El equipo liderado por el Dr. Arun Kanakkanthara y el Dr. John Weroha de la Mayo Clinic evaluó, en modelos de laboratorio, la combinación de brigatinib con inhibidores PARP. La hipótesis era que impedir las vías de señalización que favorecen la adaptación tumoral desde el inicio disminuiría la capacidad del cáncer para desarrollar resistencia.
En cultivos celulares y modelos animales, la combinación mostró una "sensibilidad" significativamente mayor de las células malignas: los tumores no pudieron activar sus mecanismos de defensa y se observaron índices de muerte celular superiores a los obtenidos con cada fármaco por separado. En términos simples, la estrategia buscaba impedir que el tumor "aprenda" a evadir el tratamiento.
Al tratarse de un fármaco ya aprobado para otras indicaciones oncológicas, la vía regulatoria para diseñar ensayos clínicos en cáncer de ovario podría ser más rápida que con una molécula totalmente nueva. Además, los investigadores detectaron que algunos subtipos tumorales responden mejor, lo que abre la puerta a tratamientos personalizados.
El grupo de Mayo Clinic planifica iniciar estudios clínicos de fase I?II para evaluar seguridad y eficacia en pacientes con cáncer de ovario resistente a los inhibidores PARP. Hasta entonces, el hallazgo constituye una base científica sólida que amplía las opciones de investigación en una enfermedad donde las alternativas siguen siendo limitadas.
Si bien aún no se trata de una cura, la combinación de brigatinib con inhibidores PARP representa una línea de investigación esperanzadora que podría cambiar el enfoque terapéutico frente a la resistencia farmacológica, uno de los mayores obstáculos en la oncología ginecológica.