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11/02/2026 07:05 • Politica
El sable corvo que empuñó el Libertador en la batalla de San?Lorenzo (1813) y en las campañas de Chile y Perú fue enviado por San?Martín a Juan?Manuel?de?Rosas en 1844 como reconocimiento a la firmeza del caudillo. Tras la caída de Rosas en la Batalla de Caseros (1852), el arma viajó con él al exilio en Southampton, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1877.
La herencia del sable pasó a Juan?Nepomuceno?Terrero, amigo y administrador de los bienes de Rosas, y de allí a su hijo Máximo Terrero y a su esposa Manuelita Rosas. En noviembre de 1896 la familia Terrero donó el sable al Estado mediante una carta dirigida al director del Museo Histórico Nacional, Adolfo?Carranza, con la condición implícita de que quedara expuesto al público.
Durante la década de 1960 el sable sufrió dos robos perpetrados por jóvenes peronistas; recuperado ambas veces, volvió al museo en 2015 bajo custodia de Granaderos, tras un decreto del gobierno de Cristina?Fernández de?Kirchner.
En febrero de 2026 el presidente Javier?Milei anunció su intención de trasladar el sable al Regimiento de Granaderos para “reconstruir la Batalla de San?Lorenzo” y lo mencionó como posible elemento de un futuro acto oficial. La medida generó críticas al considerarse una apropiación política del símbolo patrio.
Un grupo de descendientes de la familia Terrero, entre los que se encuentran Mercedes, María?Rosa y Sebastián Terrero, Candelaria Domínguez y Malena Terrero, presentaron una medida cautelar ante la Cámara Contenciosa Administrativa Federal. El objetivo es que el sable permanezca en el Museo Histórico Nacional, tal como lo había estipulado la donación original.
El grupo recibió asesoría de abogados constitucionalistas, entre ellos Rafael Bielsa, y del exdirector del museo Gabriel?Di?Meglio, quienes señalaron que mover el arma violaría la “donación con cargo” y el deber de mantenerla accesible al público. Además, varios legisladores del PRO y del PJ ofrecieron su apoyo legal y parlamentario.
El caso pone de relieve la tensión entre la voluntad de los herederos, la autoridad ejecutiva y la institución museística. Si la medida cautelar prospera, el sable quedará garantizado en su vitrina del Parque Lezama; de lo contrario, podría ser trasladado a un entorno militar, limitando su acceso ciudadano y transformándose en un objeto de disputa política.
El proceso judicial sigue en curso y se espera la decisión del juez competente en las próximas semanas.