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10/02/2026 12:05 • Economia
La soja es el principal producto en la larga guerra de tarifas entre Estados Unidos y China. Hace años Beijing utilizó la demanda de este grano para presionar a Washington, mientras que Washington buscó diversificar su oferta para contrarrestar la presión. En noviembre de 2025, los traders estatales chinos Sinograin y COFCO adquirieron 12 millones de toneladas de soja estadounidense, cumpliendo con un acuerdo no oficial que se había gestado durante la sequía de ventas.
En el primer día de febrero de 2026, el expresidente Donald Trump publicó en X (antes Twitter) que había mantenido una conversación con el presidente Xi Jinping, quien manifestó la intención de añadir otras 8 millones de toneladas a la compra ya pactada. Aunque China no confirmó oficialmente la medida, la información se propagó rápidamente entre operadores, inversionistas y gerentes de siembra.
El anuncio provocó un rally en los contratos de futuros de la soja en el Chicago Board of Trade (CBOT). En cuestión de horas, el precio subió aproximadamente USD?17 por bushel, lo que equivale a un incremento de USD?11 por tonelada. Otros derivados del grano, como la harina y el aceite de soja, también experimentaron subas importantes: la harina ganó USD?7,7 por tonelada y el aceite USD?16 por tonelada.
Brasil y Argentina, los principales proveedores de soja a bajo costo para China, vieron amenazados sus márgenes. El diferencial FOB entre la soja brasileña y la estadounidense ronda los USD?50 por tonelada, y el arancel chino del 13?% a la soja de EE.?UU. frente al 3?% a la soja sudamericana dificulta la competitividad del grano argentino. La proyección argentina para 2026, de 8,2?millones de toneladas (un aumento del 5?% respecto al año anterior), ahora es incierta.
Los analistas resaltan que, más allá de los fundamentos tradicionales (oferta, demanda, costos de producción), la presión política de la Casa Blanca está reconfigurando la percepción de riesgo en el mercado. La incertidumbre sobre si China ejecutará la compra adicional de 8?millones de toneladas mantiene a los participantes cautelosos, ya que una posible adquisición elevaría el precio de la soja estadounidense en cerca de USD?400?millones respecto a la alternativa brasileña.
El próximo informe WASDE del USDA, previsto para el martes, será clave para entender si la tendencia alcista se mantiene o si el mercado corrige las ganancias obtenidas tras el tweet. Mientras tanto, la cadena granera sigue atenta a cualquier declaración oficial de Pekín y a los movimientos de los traders privados que podrían volver a favorecer al grano sudamericano.