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28/01/2026 08:10 • ECONOMIA • ECONOMIA
En varios hipermercados de la zona sur de Buenos Aires, banderas de Francia, Alemania y el Reino Unido decoran los pasillos, mientras etiquetas en idiomas extranjeros conviven con los habituales precios en pesos. La apertura de importaciones ha permitido que productos como pastas italianas, chocolates belgas, cervezas alemanas, jamones españoles y quesos franceses lleguen a los estantes con la misma facilidad que antes solo se veía en los duty?free de aeropuertos.
Lo más llamativo no es solo la variedad, sino que muchos de estos alimentos importados se venden al mismo precio o incluso más barato que sus equivalentes nacionales. Galletitas de Brasil, España, India y Paraguay compiten directamente con marcas argentinas históricas. Las clásicas galletas María de España y las danesas en lata han re?aparecido, y en promociones digitales se pueden encontrar versiones extranjeras a precios menores.
El Gobierno ha decidido excluir del IVA y del impuesto a las Ganancias los alimentos pertenecientes a la canasta básica, con el objetivo de fomentar la competencia y presionar a la baja los precios. Según declaraciones oficiales, la medida también apunta a responder a un consumidor cada vez más comparador y exigente.
Los productores argentinos recuerdan que el país sigue generando la mayor parte de lo que consume y que las importaciones representan solo una fracción del volumen exportado. Sin embargo, el ingreso masivo de productos extranjeros marca el comienzo de una nueva dinámica en las góndolas, donde el “changuito” se vuelve internacional y la lucha por precio y calidad apenas comienza.
El fenómeno ya es visible en cadenas grandes y en zonas de mayor poder adquisitivo. Se anticipa que la competencia derivada de la apertura de importaciones impulse mejoras en la oferta de productos locales y genere oportunidades de innovación para la industria alimentaria argentina.