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13/01/2026 16:23 • SALUD • SALUD
En una entrevista publicada el 13 de enero de 2026 en El Confidencial, el neurólogo Baibing Chen reveló que el impulso de dejar para después las tareas más relevantes responde a un mecanismo de protección del cerebro frente a la presión emocional, y no a una simple falta de voluntad.
Chen señala que cuando una tarea importante está acompañada de incertidumbre, miedo al error o alta exigencia, el cerebro percibe una amenaza emocional. Ante esa amenaza, prioriza actividades menores que generan una satisfacción inmediata y son percibidas como menos riesgosas. Este proceso permite al organismo reducir el malestar psicológico a corto plazo.
El especialista advierte que el patrón de postergación es más frecuente en personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ya que iniciar y mantener la concentración resulta especialmente complejo. Sin embargo, subraya que procrastinar no equivale automáticamente a tener TDAH; la mayoría de la población experimenta este fenómeno en algún momento.
Para contrarrestar la tendencia a posponer, Chen propone reducir la exigencia inicial. La técnica consiste en darse permiso para dar solo el primer paso mínimo, como abrir el documento o dedicar cinco minutos a pensar en la tarea. Según el neurólogo, una vez iniciado el proceso, el impulso tiende a crecer de forma natural.
La neurocientífica Ana Ibáñez complementa la visión de Chen diciendo: "Tu cerebro solo necesita saber que va a sobrevivir a los cambios". Por su parte, Nazareth Castellanos añade: "El cerebro aprende a ordenarse, y una de las formas de hacerlo es con la respiración".
Chen también advierte que entornos laborales saturados de notificaciones y presión constante pueden mantener activado el circuito cerebral que evita la incomodidad, favoreciendo la procrastinación crónica. En el plano social, crear espacios que permitan la recuperación después de tareas exigentes sería tan importante como las estrategias individuales para reducir la postergación.
La próxima vez que te encuentres atrapado en la cadena de tareas menores, recuerda que no es cuestión de pereza, sino de un cerebro que intenta protegerte. Aplicar la técnica del "primer paso mínimo" y realizar ejercicios de respiración consciente pueden activar la motivación y ayudarte a enfrentar esas tareas importantes con mayor facilidad.