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10/01/2026 13:06 • POLITICA • POLITICA
El 9 de enero de 2026 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Sala Este de la Casa Blanca a más de veintidós representantes de las mayores compañías petroleras del mundo, entre ellas Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y la española Repsol. El objetivo era presentar un nuevo marco que permitiría la reactivación de la industria petrolera venezolana tras la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Trump declaró que “tomaremos la decisión sobre qué petroleras van a entrar en Venezuela y cerraremos el acuerdo”. Aclaró que las negociaciones se harán exclusivamente con el gobierno estadounidense, no con el gobierno de Venezuela, y que las empresas contarán con “seguridad total” provista por Washington.
El mandatario subrayó que las compañías americanas invertirán su propio capital, sin recursos del Estado, por un total cercano a 100?000?millones de dólares. La inversión está destinada a modernizar la infraestructura, reparar los campos deteriorados y elevar la producción de crudo.
Actualmente la única empresa estadounidense activa en Venezuela es Chevron, que opera bajo una licencia del Departamento del Tesoro (OFAC). Las demás compañías, como ExxonMobil y ConocoPhillips, abandonaron el país en 2007 tras la nacionalización de activos bajo el presidente Hugo Chávez y han demandado al gobierno venezolano por indemnizaciones que superan los 10?000?millones de dólares.
El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, señaló que “son necesarios cambios significativos en los marcos legales y comerciales de Venezuela para que consideremos una inversión”. Por su parte, el director de Repsol, Josu Jon Imaz, afirmó que la empresa ya está presente en el país y está lista para triplicar su producción hasta alcanzar aproximadamente 135?000 barriles diarios.
La reunión coincidió con la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, a quien Trump describió como “una aliada provisional”. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la estrategia de EE.UU. contempla tres fases: estabilización bajo Rodríguez, recuperación económica y, finalmente, restablecimiento de una economía normal que beneficie a la población.
Trump anunció que próximamente se abrirá una mesa de negociación para definir los contratos, los incentivos fiscales y los mecanismos de supervisión que garantizarán la seguridad de las inversiones. Asimismo, el presidente invitó a China y Rusia a comprar el crudo venezolano bajo los términos que EE.UU. establezca, intentando evitar que esas potencias acaparen los recursos.
La iniciativa marca una nueva fase en la larga batalla por el petróleo venezolano, que ha pasado de la bonanza de los años 20 a las nacionalizaciones de los 70 y la profunda crisis de la última década.